
ni por cambiar el mundo
(escépticos ante los estremecimientos de la piel
y las abyaciones del poder).
Este pequeño retrovirus,
de la familia de la varicela
y de la gripe
entrometido en la sangre
como en las sábanas,
mezclado con lagrimas escasas
y los sudores lentos
parásitos de los besos castos
como de los perversos
mudo y escondido
traicionero morador de nuestras células
instala otra vez la muerte.
Entre los escépticos
entrelos cómodos
y los cautos.
Ah, el peligro de amar lo desconocido
-Y en efecto: ¿Quién nos conoce?
¿quién nos es conocido?-
Tan intenso ahora,
como cambiar el mundo.

.Cristina Peri Rossi: Otra vez Eros,
Bercelona: Lumen. 1994

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